Desde STEA-i denunciamos la inacción del Departamento de Educación a la hora de abordar los grandes temas educativos que nos habían prometido.

Tras los resultados de las últimas elecciones autonómicas el cambio de gobierno en Aragón era valorado de manera positiva por este sindicato. Se ponía fin a una legislatura negra, de recortes, pérdida de calidad educativa y de derechos laborales, donde los desencuentros entre la Administración y los sindicatos en general (y STEA en particular) habían sido la tónica general.
El desembarco del gobierno del PSOE en el departamento de educación hizo que rápidamente cambiara el tono en la relación entre éste y los representantes sindicales. Este cambio en las formas muy agradecido por todas las organizaciones sindicales es una condición necesaria en el proceso negociador, pero nunca una condición suficiente.
Cuando entramos a valorar el fondo de lo realmente ejecutado por este gobierno encontramos valientes decisiones iniciales que posibilitaron la paralización de la entrada de la LOMCE en secundaria y un compromiso de derogación de la Orden de Evaluación de primaria reforzado por la publicación de las orientaciones sobre ordenación educativa de ESO y Bachillerato y las orientaciones sobre evaluación en primaria. A esto se unió el cumplimiento parcial de compromisos adquiridos que supusieron el adelanto en la contratación de algunos interinos a 1 de septiembre (sólo los de primaria), la ampliación de las becas de comedor, el mantenimiento de la escuela en el medio rural con cuatro alumnos, el cese de limitaciones en la reposición de los funcionarios docentes por la aplicación de tasas, etc.
La decepción empezó en el momento que empezaron las negociones oficiales y la Administración, después de varias reuniones presentó el calendario de negociación para el presente curso en el que apenas había algo más que los temas prescriptivos.
Es de vital importancia consensuar un nuevo acuerdo de plantillas, donde se tengan en cuenta las necesidades reales de los centros, donde se vuelvan a considerar las 18 horas lectivas en secundaria como norma, un nuevo decreto de interinos nacido del consenso, y no nos vale un simple maquillaje al texto que ahora rige el destino de tantos y tantos docentes, un nuevo decreto de orientación y un plan de bilingüismo más allá del PIBLEA, así como regular el derecho de los centros a elegir el modelo de jornada que mejor les convenga.
Éstos, que son algunos de los grandes temas a abordar por este gobierno tienen que empezar a tramitarse con celeridad porque los plazos legales imposibilitaran su implementación de cara a que tengan efecto el próximo curso.
No nos gustaría pensar que la inacción del actual gobierno en materia educativa corresponde a un estratégico cálculo en función de las alianzas que se deriven de las próximas elecciones generales.
STEA estará allí para recordarle al gobierno sus compromisos, y lo que decían cuando eran oposición, a cerca de los grandes temas que nos afectan en materia educativa, empezando por la inversión que planteaban, por la derogación de la LOMCE y por el compromiso expreso de lograr un gran pacto por la Educación.

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