Comunicado de HUSTE: 8 de marzo 2015 DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

Muchos han sido los siglos desde que la primera mujer oradora se dedicara a difundir el conocimiento, lo que le ocasionó la consideración de hetaira (concubina) como única faceta a destacar, relegando a un plano casi desconocido su dimensión de oradora, fue esta la primera maestra de Retórica de la que tenemos conocimiento.

Su palabra y su figura fueron ocultadas por miedo al poder de su imagen como modelo a seguir. Culta, hermosa, docta en artes lúdicas, con una capacidad de elocuencia y un manejo de sus técnicas que hacía que pudiese hacerse con el poder, esta fue Aspasia.

 Muchos años menos han pasado desde que una mujer española se levantara en el Parlamento y a través de su voz solicitara el derecho de las mujeres a participar en la vida pública de su país, lo que la llevó al destierro voluntario y a la pérdida de la confianza de sus propios compañeros de partido: Doña Clara Campoamor también era peligrosa como modelo.

 La palabra pública, la VOZ, es el mejor instrumento para gritar las injusticias, para clamar el dolor, para reír la alegría, es la que nos permite decir “yo soy”, “yo estoy”. Es la manera más directa de pedir lo que es de una, y sobre todo, es la manera de contar a los y las demás y a nosotras mismas cómo vemos el mundo y cómo lo queremos.

 Este 8 de marzo, la Organización de Mujeres de la Confederación Intersindical vuelve a valerse de la palabra para reivindicar la necesidad de estar juntas, de tejer redes para tener más FUERZA para apropiarnos de esta palabra, tan vinculada al campo semántico

masculino. La fuerza que nos da trabajar cada día en nuestros distintos sectores para defender los derechos de las mujeres, los cuales -los conseguidos y los no alcanzados- éstas ven peligrar cada vez que se descuidan, como consecuencia de la involución ideológica que se ha asentado en la política y en la sociedad.

 Nos cuestionan nuestro derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, nos siguen condenando a salarios más bajos y más precarios, fruto ambos de las reformas laborales

pro-empresa que se han llevado a cabo en el último decenio. Nos siguen poniendo impedimentos a la incorporación al mundo laboral, propiciando nuestra vuelta a los hogares y la asunción de una doble o triple jornada con la eliminación práctica (recortes) de la Ley de Dependencia. No satisfechos, siguen viendo cómo se nos asesina y, sin embargo, retiran las medidas de atención económica necesaria para combatir y erradicar la violencia de género.

 ¡Con una campaña para el día 25 de noviembre cubre el expediente la/el responsable en igualdad de este país! Convirtiendo así la Ley contra la violencia de género en mero papel mojado, de dificilísima aplicación.

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